Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Es más fea que un coco macaco.
En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
Una mano no aplaude. Dos manos si.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
La caza y los negocios quieren porfía.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
Falsos diamantes no engañan a nadie sino en pueblos grandes.
El que tiene más galío, traga más pinol.
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
Tal padre, tal hijo.
El que no se muere joven, de viejo no se escapa.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Interesa a veces que tres y tres sean siete.
La lengua es el castigo del cuerpo.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
Hablar en plata blanca.
Si quieres llegar a viejo, guarda la leche en tu pellejo.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Es de vidrio la mujer, pero no se ha de probar si se puede o no romper, pues todo podría ser.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Nunca mates una mosca sobre la cabeza de un tigre.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
¿Enseñar sin saber?, como no sea el culo, no sé qué.
En cama extraña, no se junta las pestañas.
Compra con tu dinero, y no con el ajeno.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
Dar el consejo y el vencejo.
Olla quebrada, olla comprada.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
El enamorado y el pez frescos han de ser.
Para sabio Salomón.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
Cuidados ajenos, matan al asno.
Que mañana hay misa para los sordos.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
El interés dueño del mundo es.
Hacer el primo.
Ese es el mismo perro con otro collar.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Gallina que cacarea, pierde el huevo.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
El que va para viejo va para pendejo.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Lo que siembres, recogerás.
Esa es carne para los perros.