Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Nieves en la tierra, abundancia en la vega.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
Cada ollero alaba su puchero.
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
Año tuero, vaca y muerto.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Noviembre caliente, mayo helado.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
Cinco dedos en una mano, a las veces hacen provecho y a las veces hacen daño.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
Cada dueño tiene su sueño.
Con uno solo de sus cabellos una mujer puede arrastrar un elefante.
Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
Nada es bello excepto la verdad
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Olla tiznada, bien es guisada.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Hacer como vaca y cubrir como gata.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Convertir las lanzas y escudos en jades y telas.
Ramal y bozal, para el animal.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
El que no cojea, renquea.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.
Hijos y mujer añaden menester.
Para comer tortilla, hay que romper huevos.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Para colmo de males, tratar con animales.
A cada uno le huele bien el pedo de su culo.
De mi maíz ni un grano.
Buena es la carne de perdiz; pero mejor la de codorniz.
Quien lo comió aquél lo escote.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Al son que le toquen bailan.
¿Qué le hace una mancha más al tigre?.
Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Levantarse con el pie izquierdo.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
A barba, ni tapia, ni zarza.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.