Ando enamorado, y no tengo blanca ni cornado.
Cada siete años se muda la condición, la costumbre y complexión.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
Cada pardal a su espigal.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
El que bien te quiere te hará llorar.
De padres asientos, hijos taburetes.
Te están dando Atol con el dedo.
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Al buen sordo, pedo gordo.
Sueños de hombre pobre, pedos de burra vieja.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Esto huele a cuerno quemado.
La felicidad y el arco iris nunca se ven en la propia casa, solo en casa de los demás
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
Cuantos más gatos más ratones.
De la mujer, la limpieza se conoce en la cabeza y en los pies.
Por el hilo se saca el ovillo.
Cuando las olas se han aquietado y el agua está en calma, entonces se refleja la luz y se puede vislumbrar el fondo.
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
Un clave pequeño abre grandes puertas.
Llegar al humo de las velas.
Olla con gallina, la mejor medicina.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
De un perro roñoso no pueden nacer perros lobos
Si una puerta se cierra, otra se abre.
Mal mascado y bien remojado.
Mal juzga el arte, el que en él no tiene parte.
No cambio tu cacareo por tus huevos.
Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Está más "pegado", que mosca en melado.
Caballo hermoso, de potro sarnoso.
Casa oscura, candela cuesta.
Tan contenta va una gallina con un pollo como otra con ocho.
El que la hace, la paga.
La flor de loto asoma inmaculada del fango.
Hace mucho más año un hacha en la boca que en la mano.
No hay nadie más sordo que quien no escucha los consejos de otro.
Juramentos de enamorado no valen un cornado.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, solo garrotazos.
Como no son tuyos los zapatos, que tiras por el barro.