Hombre ocioso, hombre peligroso.
El oro luce, y la virtud reluce.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
A mejor cazador se le va la paloma.
Un espejo no sabe ser embustero.
Donde entra la cabeza, entra la cola
Agua buena, sin olor, color, ni sabor, y que la vea el sol.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Mala olla y buen testamento.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
Dos bueyes machos no viven en una misma cueva.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
Muchos pocos hacen un mucho; muchos granos de arena forman una pagoda.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
Con dinero en el bolsillo se es inteligente, atractivo, y además se canta bien.
Esquílalas pero no las desuelles
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Escoger huevos en banasta, escoger la peor casta.
Aceite y vino, bálsamo divino.
Que los pájaros de la preocupación y la inquietud vuelen sobre tu cabeza no lo puedes evitar; pero que aniden en tu pelo si lo puedes prevenir.
De la boca del ladrón, todos lo son.
Antes de mil años estaremos todos calvos.
Que aproveche como si fuera leche.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
De padres cantores, hijos jilgueros.
En un recinto sagrado, ora; en una pista de baile, baila.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
A nadie le parece poco lo que da, ni mucho lo que tiene.
Quien boca tiene a Roma va.
Belleza y dinero, primero lo postrero.
No es bello lo que bello es, sino lo que gusta
Año de brevas, nunca lo veas.
Bien ora quien bien obra.
Ni hermosa que mate, ni fea que espante.
Si la vaca fuera honesta, cuernos no tendría el toro.
La sugestión obra.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
El borriquito delante, para que no se espante.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
No ver, y creer en lo que no se ve, son elementos esenciales de la fe
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Cree el fraile que todos son de su aire.
Después de tragos y fiestas, mira bien con quien te acuestas.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.