Habla directamente al corazón.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
Tiempo de grajos, pueden ser más los de arriba que los de abajo.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
A diente cogen la liebre.
Negocios hay que están bien a las dos partes.
Bien está cada piedra en su agujero.
Un clavo saca a otro clavo.
Hacérsele a uno el campo orégano.
No oigo, soy de palo.
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
No quieras tapar el sol con un dedo.
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
En tu comunidad, no luzcas tu habilidad.
Un beso es como el agua salada: bebes y aumenta tu sed.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
Cuando las puertas de la ciudad se incendian los peces en el foso sufren.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Injurias y blasfemias, por donde salen entran.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Llenarle la cuenca a alguien.
A refajo verde, ribete encarnado.
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Las manos ociosas conducen a la pobreza; las manos hábiles atraen riquezas.
El destino baraja, nosotros jugamos.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
La conciencia vale por cien testigos.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Una flecha sola, puede ser rota fácilmente, pero, muchas flechas son indestructibles
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
La risa abunda en la boca de los tontos.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Lo que va viene.
A muertos y a idos, no hay amigos.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Al que mucho se agacha, el culo se le ve.
Aramos, dijo la mosca al buey.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Lo prometido es deuda.
Mujeres y almendras, las que no suenan.
Al loco y al toro, dale corro.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.