El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
El que araña y muerde, poco puede.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
El que a hierro mata, no muere a monterazos.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
Vecinas porque les digo las mentiras.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
No hay tal reja como el culo de la oveja.
Amor de dos, amor de Dios.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
Bloque de pisos grandes, guerra de vecindaje.
Una onza de vanidad deteriora un quintal de mérito.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Esquivó la bicicleta, y lo aplastó la volqueta.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Buen moro, o mierda u oro.
En la tardanza está el peligro.
No se sienta seguro quien tiene mal el culo.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Más vale mal afeitado que bien desollado.
Seas alto o bajo, no engañarás al trabajo.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
A la mala costumbre córtale las piernas para que no avance.
La ley es como los perros: que solo muerde a los de ruana.
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
Uno levanta la caza y otro la mata.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Al que quiera saber, mentiras a él.
Inclinar la balanza.
Mal enemigo es el vino si al tomarlo se hace vicio.
No hay año sin desengaño.
Del cobarde, no se ha escrito nada.
El peligro que no se teme, más presto viene.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
Hablando mal y pronto.
Lisonjas en boca de embajador tienen mal sabor.
Puso pies en polvorosa.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
No te salgas por la tangente.