El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Una mala transacción es mejor que una buena batalla.
A gran prisa, gran vagar.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
La jodienda no tiene enmienda.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Hacer la del humo.
Poco freno basta, para la mujer casta.
Corazón que no tiene placer, cagaos en él.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
Quien el primer golpe encaja, va ganando una ventaja.
El trato engendra el cariño.
A quien mal canta, bien le suena.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Al rebuznar se verá quien no es león
No está bien el fuego junto a las estopas.
Meterse en la boca del lobo.
A mala leña un buen brazado.
Abriles y condes, los más traidores.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
Río que zurrea, o trae agua o piedra.
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Otra mancha más al tigre, no hace la diferencia.
Más fuerte era Sansón y le venció el amor.
A quien mucho miente, le huye la gente.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Odios de mortales no deben ser inmortales.
Al que come bien el pan, es pecado darle carne.
Rico y de repente, no puede ser santamente.
A la ocasión la pintan calva.
No compares el tocino con la velocidad.
En lo que el hacha va y viene, descansa el palo.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
En el modo de escupir se conoce el que es baboso.
El que por su gusto es buey hasta la coyunda lame.