Al que entre la miel anda, algo se le pega.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Después del gusto, que venga el susto.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Cacarear y no poner, bueno no es.
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
Palabra suave llegar al alma sabe.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Quien baila y canta, su pena espanta.
Se creye o flaire que toz son d'o suyo aire [refrán escribiu en aragonés].
El amor y la nariz enrojecida no pueden ocultarse.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Mal es acabarse el bien.
Botas y gabán encubren mucho mal.
Tal para cual.
Con promesas no se cubre la mesa.
Al amo comerle y no verle.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
Madrastra, madre áspera.
La confianza mató a su amo.
Ir a amarrar el zorro.
A hijo malo, pan y palo.
El inferior pecha lo que el superior pega.
La ley justa no es rigurosa.
Siéntate en duro, te romperás las bragas y te dolerá el culo.
Las más suaves angarillas, también matan las cosquillas.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
Da una sola campanada, pero que sea sonada.
Malo es tener mozo, pero es peor serlo de otro.
El fruto prohibido es el más apetecible.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
A buen santo te encomiendas.
A quien con malos anda no le arriendo la ganancia.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
Las paredes oyen.
El hombre más insignificante y débil puede hacer algún daño.
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
Desde chica, la ortiga pica.
El corazón del justo, piensa para responder.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Los encargos con dinero no se olvidan.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
Antaño me mordió el sapo, y hogaño se me hincho el papo.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.