Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Gente de navaja, poco trabaja.
Variante: Ser desagradecido es ser mal nacido.
Buscarle cinco pies al gato.
Se defiende como gato panza arriba.
Encargo sin plata, no pesa ni mata.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
El loco no fue el culpable, sino quien le diera el sable.
Para mi cualquier petate es colchon.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Ese baila al son que le toquen.
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
A padre avaro, hijo pródigo.
Lo bien hecho bien parece, y estaban ahorcando a su marido en la plaza.
Como me tratan de gato salvaje, me pongo a robar gallinas.
A la virtud, menester hace espaldas.
Es más cargante que tener una pulga en la oreja.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
Eso es como pedirle peras al olmo.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Lo que hace el burro, pare la burra.
No pidas un cañon para matar un gorrión.
Amar a quien no se ama es fatigar el corazón.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Con el engañador, se tú mentidor.
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Hacer buenas (o malas) migas.
Refregadas, duelen más las llagas.
La amabilidad es arma más noble para conquistar.
El mal penetra como una aguja y luego es como un roble.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
Los extremos se tocan.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Andarse por las ramas.
Hay que coger al toro por los cuernos.