No hay nadie perfecto, solo que algunos abusan.
Ruego de Rey, mandato es.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
A la prima, se le arrima.
A las veces la cabra bala por el cuchillo que la mata.
Sin sal, todo sabe mal.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
Con vergüenza, ni se come ni se almuerza.
Un yerro, padre es de ciento.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
Una sola mano no aplaude.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
Te va a atropellar un carrito de helados.
Fuente de vida es la boca del justo, pero la boca del malvado encubre violencia.
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
El que dice la verdad, ni peca ni miente.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
No se le da un golpe en la cabeza a quien tiene tu dedo dentro de su boca.
Nunca con menores, entables amores.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
Boca sucia no habla limpio.
Nada contra la corriente.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
No se puede servir a dos señores.
Yernos y nueras, en las afueras.
Orejas de burro.
Cabeza loca no quiere toca.
Ladran, pues cabalgo.
Cortesías engendran cortesías.
Más vale tender la mano que el cuello.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
A fullería, cordobesías.
La envidia acorta la vida.
Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Yo no siento que mi marido juegue, sino que pierda.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
En el amor como en las armas la confianza pierde al hombre.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Tenés cola que te machuquen.