La verdad no peca pero incomoda.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Es más molesto que una piedra en el zapato.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
Ignora al ignorante.
Agua que no fluye se vuelve pantano y apesta.
Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Amor y señorío, no quieren compañía.
El ignorante a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.
El mal llama al mal.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Del favor nace el ingrato.
Los pesares envenenan la sangre.
De los celos, se engendran los cuernos.
Quién no gusta del vino, de la sangre de Cristo no es amigo.
No hay alegría sin aburrimiento
La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
El loco, por la pena es cuerdo.
Obra con amores y no con buenas razones.
Más vale amante bandido que novio jodido.
Habla bien de alguien y te hará quedar mal.
No es quejido, sino que jode.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
Del monte sale, con que se arde.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Mal enemigo es el vino si al tomarlo se hace vicio.
Harto ayuna quien mal come.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
Es de gran dolor no ser loado, siendo digno de loor.
Una pena quita a otra pena.
El que no tiene hijos los mata a palos.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
Quien mucho desea, mucho teme.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Quien nada hace, nada teme.
No hay amor sin dolor.
Un arma es un enemigo para su dueño.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
El pecado te acusa.