El amor y el reloj locos son.
Buey suelto, rey muerto.
Cuando la fuerza manda, la ley calla.
Más groso que el Guelpa.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Todos los gatos son pardos.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
De la risa al duelo un pelo.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Amistad por interés hoy es y mañana no es.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Al que da y quita le sale una jorobita.
Bastante colabora quien no entorpece.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
A gran arroyo, pasar postrero.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Besos y abrazos no hacen niños, pero tocan a vísperas.
La conciencia es a la vez, testigo, fiscal y juez.
El casado por amor vive vida con dolor.
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
La comprensión siempre llega más tarde.
Mas mata la duda que el desengaño.
Después de un gustazo, un trancazo.
La primera te la paso, pero a la segunda te aso.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Cabello crespo, calvo presto.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Las cerezas con rabo, y si no en el árbol.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
Al que no fuma ni bebe vino, el Diablo le lleva por otro camino.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Amor de putas y fuego de virutas, luce mucho y poco dura.
El que quiera saber, que vaya a Salamanca.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Échate este trompo a la uña.
Anda el hombre a trote por ganar su capote.
Aún no ha salido del cascarón y ya tiene espolón.
Por lo que uno tira, otro suspira.
En casa del herrero, asador de madero.
Trance peligroso es tener por las orejas al lobo.
Mal ladra el perro, cuando ladra de miedo.