Mal año o buen año, cuatro caben en un banco.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Año de heladas, año de parvas.
Después del gusto, que venga el susto.
En invierno y verano la capa en la mano.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
Una vez al año, y ésa con daño.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
El que muere en Lunes mal empieza la semana.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
A cada cañada le llega su añada.
El mejor tuero para Mayo lo quiero y el mejor costal para San Juan.
Cuando un sábado al anochecer veas nubes pardas, al otro día domingo.
El nuevo paga novicial.
Lo que va viene.
Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
La temporada más conveniente para el haragán no llega nunca.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
Cuando menos lo piensa el guapo, le sale la jaca jaco.
Puta primaveral, alcahueta otoñal y beata invernal.
El miedo guarda la viña.
Enero, claro y heladero.
En enero, cásate compañero y da vueltas al gallinero.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
Domingo sucio, semana puerca.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Cuando el invierno primaverea, la primavera invernea.
Si el cuquillo no ha venido el 25 de abril, o se ha muerto, o lo han matado, o es que no quiere venir.
Año malo, panadera en todo cabo.
La nieve en Diciembre es de hierro.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
Paciencia y barajar.
Cambio de costumes, par es de muerte.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
Con salchichón, siempre es ocasión.
A cada pez le llega su vez.
Un mes antes y otro después de Navidad, es invierno de verdad.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
Al higo por amigo
No te fíes de la muchacha de la taberna ni del cielo estrellado de Diciembre.
No digáis mal del año hasta que sea pasado.
Abril frío, poco pan y poco vino.
Para quien no tiene a la suerte de su parte, todos los días son martes.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
Año bisiesto, ni viña ni huerto.
Año de avispas, año de nieves y ventiscas.
Lunes y sábados no quitan jueves.
Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno.