Fruta prohibida, más apetecida.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
La vida del puerco, corta y gorda.
Un "quizá" no dice nada.
Más discurre un enamorado que cien abogados.
El que persevera triunfa.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Malo vendrá que bueno me hará.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Agua y sol, tiempo de caracol.
Navarro, ni de barro
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
El tiempo es el jinete que cansa a la juventud.
El que se casa, quiere casa.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
Desde chica, la ortiga pica.
Desvélate por saber y trabaja por tener.
Capa de pecadores es la noche, señores.
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
El ruin calzado sube a los cascos.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
El que coge la vela es porque es cofrade.
La esperanza es lo último que se pierde.
Mujer pecosa, mujer candela.
Quién quiere, podrá otro día si hoy no puede.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Casa en plaza, los quicios tienen de plata.
A grandes cautelas, otras mayores.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
Hacer una cosa en un avemaría.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Boca que se abre, o tiene sueño o tiene hambre.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
El que pega primero pega dos veces.
A buen amigo buen abrigo.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Pedir más es avaricia.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Caerá el azuela, y meterá a Garcigüela.
Palos con gusto no duelen.
Con tontos, ni a coger hongos.
La lengua queda y los ojos listos.