Cuanto más hacienda dejes, más esperada es tu muerte.
Cuando no seas preguntado, estate callado.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
El duro del casado vale dos cincuenta.
No hay día malo sin día bueno.
La muerte es tan cierta como la hora incierta.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
La niebla deja el tiempo que encuentra
Agua fina saca la espina.
Para presumir hay que sufrir.
Por el interés te quiero Andrés.
Si te señalo la luna, no te quedes mirando mi dedo.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
Moza, sabe estotro: que de la perdiz el pecho y del conejo el lomo.
A la feria se va por todo; pero por narices no.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
Mujer ventana, nunca Llega a casadera.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
El asunto de la jodienda no tiene enmienda.
Por la muestra se conoce el paño.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
El honor y el ocio no suelen ser buenos compañeros.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Muchas candelitas hacen un Cirio.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
Lo prestado está a la vera de lo dado.
La muerte todo lo ataja.
Joya es la fama para bien guardarla.
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
Los tontos consiguen las mejores cartas
No vayas de romería, que te pese al otro día.
Tiempo pasado siempre es deseado.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
De pies a cabeza.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
El buen garbanzo y el buen ladrón de Fuentesauco son.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
Mucho sabe quien callar sabe.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
El que tiene ictericia, todo lo ve pajizo.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Ten cuidado que un perro negro no se meta en medio
¿De quién es el majuelo?. ya se sabrá cuando muera mi abuelo.
El que mucho ofrece, poco da.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.