Cada oveja con su pareja.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Cuando el zorro ora, ten cuidado de tus gansos.
Orden y contraorden, desorden.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
Hablar a tiempo requiere tiento.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
Haz mal y guárdate.
A los audaces la fortuna les ayuda.
De joven maromero y de viejo payaso.
Son cáscaras del mismo palo.
Agua tardera, agua maicera.
La fe mueve montañas.
Cuando llueve de tramontana, llueve con gana.
El que es enemigo de la novia, ¿cómo dirá bien de la boda?.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
La verdad siempre sale a flote.
Palabras y plumas el viento las tumba.
Saber más que Merlín.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Buena madera, buen oficial espera.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
Ir por lana y volver trasquilado.
Hechos son amores y no buenas razones.
Mujer que ve la luna lleno, no es buena.
Lo comido por lo servido.
Más come en una semana un gato que cien ratones en todo un año.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
De centavo en centavo se hacen los capitales.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Cada tonto tiene su manía.
De suerte contentos, uno de cientos.
Zun de noche, se sube a un coche
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
Cuentas claras, amistades largas.
El que paga manda y el que no se aguanta.
A ave de paso, cañazo.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Cazador, mentidor.
Bien o mal, junta caudal.
Al agradecido, más de lo pedido.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.