La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
El más cuerdo, más callado.
A cabo de rato, Andújar.
Cuando salen los lagartos, corren los regatos.
Dan darán, dicen las campanas.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Muerto el hombre más celebrado, a los diez días, olvidado.
Obra acabada venta aguarda.
Dar un cuarto al pregonero.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
Haz favores y te los pagarán a coces.
Oye primero y habla postrero.
Madurar viche.
Las cañas se vuelven lanzas.
Cuanto más amistad, más claridad.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
El ceder es a veces la mejor manera de vencer.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
El frío conoce al encuero.
A la de tres va la vencida.
Humo de hogar no empaña el cielo.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Leerle a uno la cartilla.
Todos los días son días de aprender, y de enseñar también.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
Si te queda el saco.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Le debe a cada santo una vela.
No hay pero que valga.
A chico santo, gran vigilia.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
Hasta el mosquito tiene su corazoncito.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
Tripa vacía, suena pronto.
La paciencia, en los trabajos se prueba.
Tras el buen comer, ajo.
Buen amigo es el gato, cuando no araña.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
Para que no se espante el borrico por delante.
De broma en broma, la verdad se asoma.
La buena ropa abre todas las puertas.
Lo más nuevo y más completo, pronto se torna obsoleto.
Un loco hace ciento.
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.