En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
La fe no tiene miedo.
Madruga y verás; busca y hallarás.
El que paga y goza, empata y hasta gana.
Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Al invierno, no se lo come el lobo.
Irse con la capa al toro, no es para todos.
Más vale tarde que nunca.
Bueno está lo bueno.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
Casarse bajo el palo de la escoba
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
Ante la duda, la más madura.
Lo prometido es deuda.
Todo lo que sube tiene que bajar.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
El día dos de Febrero, cayó la rata en el puchero.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Palabras de santo, uñas de gato.
La sugestión obra.
Boca seca hace bolsa llena.
El que se apura llega tarde.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
Dios nos coja confesados.
Por Navidad un paso de pájaro, por San Antonio [Abad] (patrón de la isla) un paso de demonio y por San Juan un paso de gigante.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Cuando te dieren el anillo, pon el dedillo.
El que poco tiene a poco aspira.
Más pobre estoy que puta en cuaresma.
Cinco: por el culo te la hinco.
Estreno de traje fino, preciso chorreón de vino.
Jactancia es mala del sambenito hacer gala.
Por la Encarnación, los últimos hielos son.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Con dinero en bolsillo, buen jamón y cochinillo.
Buena es la costumbre en el bien.
El verano muere siempre ahogado
Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
Hombre osado, bien afortunado.
Aunque la bolsa esté exhausta, el día de gastar se gasta.
El relajo es dulce después del trabajo.
Ir de capa caída.
Para muestra basta un botón.
No alabes ni desalabes hasta siete Navidades.