El tiempo todo lo amansa.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Claridad, y no en el caldo.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
El que puede y no quiere, cuando él querrá no podrá.
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
A mal viento va esta parva.
El vino, de la verdad es amigo.
Daños, engaños y desengaños, frutos son de los años.
En la tardanza está el peligro.
El mucho joder empreña.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
El cebo oculta el anzuelo.
Estoy hasta las manos.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Difama, que algo queda.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
La manzana roja siempre tiene algún defecto.
A confesión de parte relevo de prueba.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Maestro, El se puede comer la regla.
Boda y cofradía, no es para cada día.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Quien sabe ceder, sabe vencer.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
Mudarse por mejorarse.
Cuando el ventero está en la puerta, el diablo está en la venta.
Son muchos los hijos del muerto.
El que tiene capa, escapa.
Hasta que llegue Navidad, no eches manos a podar.
Cuando masques, no chasques.
Del cerdo me gustan hasta los andares.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
El mundo es de los audaces.
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
El que más bosques busca, más lobos encuentra.
El que muda de amo, muda de hado.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Bueno es caer para más valer.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
Échale guindas al pavo.
Según sea el paño, hazte el sayo.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Los encargos con dinero no se olvidan.
Salir del fuego para caer a las brasas.
Dar de comer al diablo.