Hablar bajo y obrar alto.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
Quien acomete vence.
La Luna cercada, de lluvias cargada.
Deja la h de ayer para hoy.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Si la moza es tosca, bien ve ella la mosca.
El que algo quiere, algo le cuesta.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Amigo si te echas novia, échatela entre semana, porque en llegando al domingo, la más cochina se lava.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
ala mier........ los pastores que la pascua ya paso
Quien hace, aplace.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Que cada cual espante sus pulgas.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
El que da, recibe.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Hablar más que lora mojada.
Araña muerta, visita cierta.
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
De esta capa nadie se escapa.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
No hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
El tiempo todo lo pone a prueba.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
El vino abre el camino.
Sobre mojado llueve, y sobre seco a veces.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
O la bebes o la derramas.
A ojo de buen cubero.
En enero, se hiela el agua en el puchero.
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
De cualquier maya sale un ratón.