La flor de enero, no llega al frutero.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
Lo mejor del domingo, el sábado por la tarde.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Aprovecha el tiempo bueno, ya que el malo se mete solo.
A confite de monja pan de azúcar.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
El que con cojos anda se llama bastón.
A buen año y malo, molinero u hortelano.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
No hay fecha que no se cumpla, plazo que no se venza, ni deuda que no se pague.
Lo que se aplazó, casi siempre se malogró.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
El comedido sale jodido.
Copas son triunfos.
A ciento de renta, mil de vanidad.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Cuando la puta está a la puerta y el oficial tiene cerrada la tienda, ten por cierta la fiesta.
Si llueve el día de la Ascensión, cuarenta días de agua son.
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.
Barco con tormenta, en cualquier puerto entra.
Llegar al humo de las velas.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Donde ajos ha, vino habrá.
Cuando al palomo veas en el agua, coge las botas y el paraguas.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Quien más sabe, mayores dudas tiene.
Cuando mi hijo fue al baño, trajo que contar todo el año.
Hablen cartas y callen barbas.
Cuando dos pleitean, un tercero se aprovecha.
Día de Santa Lucía, lo que mengua la noche crece el día.
Te cierran una puerta y te abren diez.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
A barba muerta, obligación cubierta.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Borrón y cuenta nueva.
Año de hierba, año de mierda.
Vayan las verdes por las maduras.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.