Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
Seguro va al juicio, el que tiene el padre alcalde.
La suavidad domina más que la ira.
El ahorro es santo porque hace milagros.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Tiene más vida que un gato.
Donde llega el agua hay riqueza; y donde no, pobreza.
La vida es así, y el día es hoy.
Nota: (Proviene de Diógenes de Sinope, también conocido como Diógenes el Cínico)
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
La bebida moderada es salud para el cuerpo y alegría para el alma.
Obra a destajo, no vale un ajo.
Más vale que los dientes no riñan con la lengua.
Más ordinario que una vaca con pedal.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
El que no habla, no yerre.
En el juego y el licor, se reconoce al señor.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Nuestros conocimientos pueden llenar el imperio pero nuestros amigos caben en el puño
Ni muy tenido ni generoso, que todo extremo es vicioso.
Una palabra aguda hiere más que un arma afilada.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Primero, pensar y después, hablar.
Boca con duelo, no dice bueno.
La experiencia es la madre de la ciencia.
No es más sabio el que más sabe, sino el que lo oportuno sabe.
Voy a gobernarles por leyes fijas, entonces el descanso y la felicidad prevalecerán en el mundo
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
La joya no puede ser pulida sin fricción, ni el hombre perfeccionarse sin dificultades.
El buen vino, venta trae consigo.
Le pide permiso a un pie antes de mover el otro.
Las sueños, sueños son.
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
Más vale poco que nada.
Nada puede dar quien nada tiene.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
La conciencia es cobarde y la culpa que no tiene fuerza para impedir rara vez es lo suficientemente justa como para acusar
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Nunca viene una desgracia sola.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
Quien tiene diarrea se pega con la puerta.