Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
Más vale un "toma" que dos "te daré".
Ruin amigo no vale un higo.
El conocimiento llega a través de la práctica.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
Justicia es agravio cuando no la aplica el sabio.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
A enfermedad ignorada, pocas medicinas y a estudiarla.
Buenas razones cautivan los corazones.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
En el amor y en las luxaciones las recaídas son frecuentes
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
Hoy te lo dice tu amiga.
Claridad, y no en el caldo.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
De las ciencias y las artes, solo es enemigo el ignorante.
Cada cual es dueño de su miedo.
La noche para pensar, el día para obrar.
Más vale oler a asno que a muerto.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
El que paga intereses es el burro que jala la carreta de quien le presto.
Vanidad exterior es indicio de pobreza interior.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
La mula y la mujer son malos de conocer.
No le escribas a tu mejor amigo, lo que puede saber tu peor enemigo.
Cuando has visto que los caballos se junten con las mulas.
Son más los días que las alegrías.
Hacérsele a uno el campo orégano.
Más vale maña que fuerza.
El aburrimiento es consecuencia de la pereza
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
Se llena antes el ojo que el papo.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
La lengua larga es señal de mano corta.