Quien es amigo de todos es muy rico o muy pobre
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Un hermano es un amigo que nos ha sido dado por la naturaleza.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Fíngete en gran peligro y sabrás si tienes amigos.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
Hablando nos entendemos.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Los dueños de casa activos hacen a los inquilinos cuidadosos.
Cada uno tiene su alguacil.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
Abrojos, abren ojos.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
La amistad es de antimonio, solo la solda el demonio.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
Hijos y mujer añaden menester.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Es más fácil conocer al enemigo que al amigo.
Vale más tener amigos en la plaza que en la caja.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Boda y cofradía, no es para cada día.
Mas vale tener un amigo, que un saco de reales.
Algo bueno trae la adversidad consigo; que ahuyenta a los falsos amigos.
El que no encuentra amigos, por algo será, yo digo.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
El que hace bien a los demás se beneficia a sí mismo.
El mucho trato hermana al perro y al gato.
El que presta a un amigo, pierde el dinero y pierde el amigo.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.