Ocio, ni para descansar.
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
Pereza no alza cabeza.
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
Quién dijo pereza, dijo pobreza.
Quien huelga no medra.
Quien mucho duerme jornada pierde.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.