Querer y no poder es más antiguo que el peer.
El que la hace, la paga.
En el mundo no hay nada difícil siempre que el hombre tenga asiduidad.
La boda de los pobres, toda es voces.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
Del empréstito, a veces, o ganarás amigo, o le pierdes.
Hay que darle el beneficio de la duda.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
La botica abierta y el boticario en la puerta.
Más vale libertad con pobreza, que prisión con riquezas.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
La memoria es como el mal amigo, cuando más la necesitas te falla.
Amores reñidos, los más queridos.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Bueno es ser lo que se quiere parecer.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
Llave puesta, puerta abierta.
No lleva ya vida honesta, la que con varios se acuesta.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
Aquel es hombre, que corresponde al nombre.
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
Prefiero vestir santos que desvestir borrachos.
Cada siete años se muda la condición, la costumbre y complexión.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Madre dispuesta, hija vaga.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
Al amigo que es vicioso, tratarlo poco.
Media vida es la candela; pan y vino vida entera.
Ocasión llegada presto agárrala.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
El que evita la ocasión, evita al ladrón.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
El que deja una herencia, deja pendencias.
Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
Molino cerrado, contento el asno.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
Amigo viejo y casa nueva
La envidia acorta la vida.