Valor y querer, facilitan el vencer.
Cuando la desgracia se asoma a la ventana, los amigos no se acercan a mirar.
Peor es la moza de casar que de criar.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
No hay alegría sin aflicción.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
No digas tu secreto al amigo, por si mañana es tu enemigo.
El juego lo conozco yo; pero el jugador no.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
Una sola vez no es costumbre.
Con solo honra no se pone olla.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
Media vida es la candela, y el vino la otra media.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
La felicidad nos busca como nosotros la buscamos a ella
Acuérdate al atar de que has de desatar.
Cual es el padre, así los hijos salen.
Cada cual ha de llevar su carga.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Estar armado hasta los dientes
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
El enemigo del padre no es amigo del hijo
Bien convida, quien prestó bebe.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
Buena fama, hurto encubre.
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
Para buena vida, orden y medida.
Arrimarse a la boca del lobo es de hombre bobo.
Hacer buenas (o malas) migas.
A la sombra del favor, crecen vicios.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Lo dicho, dicho está.
Si vives de fiado, vives señalado.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.
Mujer hermosa, soberbia contenciosa.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
Caridad y amor no quieren tambor.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Como es el mesón, así los huéspedes son.
Hay que hacer de tripas corazones.
Cada mochuelo, a su olivo.
La pobreza anhela muchas cosas, pero la avaricia más.
Quitósele el culo al cesto y acabóse el parentesco.