Guárdate del amor que te mira los bolsillos
Cuando un perro se ahoga, todos le dan de beber.
Necio por natura y sabio por lectura.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
A todo hay remedio sino a la muerte.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Oye primero y habla postrero.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
La que no pone seso en la olla, no lo tiene en la toca.
Quien teme la muerte no goza la vida.
Guarda bien: pero no tanto que no halles lo guardado.
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
Nadie se muere hasta que Dios quiere.
Dos perros pueden matar a un león.
Despacio al pensar y pronto al ejecutar.
De pequeñico se doma al mimbre.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
Del lobo un pelo.
Cuando estés en Roma, has lo que hacen los Romanos.
Mente pura e intención pura otorgan visión clara, sabiduría y profundidad de comprensión.
Siempre habla quien menos puede.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
La buena lectura, distrae, enseña y cura.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
El que nada duda, nada sabe.
A ira de Dios, no hay casa fuerte.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
El buey busca la sombra; porque la sombra no lo busca a él.
El que sabe cuándo hablar, sabe también cuándo callar.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
¿Adónde irá el buey que no are?.
Dios no le da problema a nadie que no pueda resolverlo.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
Puta me veas y tú que lo seas.
Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a tí.
Corta es de piernas la mentira y se deja coger en seguida.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
Burro amarrado, leña segura.
A mal Cristo, mucha sangre.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.