El que come solo, come como un animal.
No comer por haber comido, es bienvenido.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
La población se sentía atemorizada por los vikingos debido a su ferocidad y crueldad.
Más ordinario que una vaca con pedal.
El mundo es para los osados, no para los tímidos callados.
El que tiene capa, escapa.
El ternero recental no teme al tigre.
Zurra que te zurra y así andará la burra.
Al que Dios ha de ayudar, sábele bien hallar.
Al perro más desmedrado dan el mejor bocado.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil.
Al potro que le alabe otro.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Amor atrevido, siempre bien ha parecido.
Saber amar es mucho saber.
El que del campo viene, cenar quiere.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
Un hombre puede seguir vivo después de haber perdido la vida, pero no después de haber perdido su honor.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Hay que coger al toro por los cuernos.
Dura el nombre más que el hombre.
Cuando uno más la precisa, es la suerte más remisa.
El hombre propone y Dios dispone.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
Confiesa el delito el que huye del juicio.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
Al que obra bien, bien le va.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
División y destrucción, hermanas gemelas son.
Dame dineros y no consejos.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
Yo la mato y tu la tienes en el plato.
Para creer hay que querer creer
Ningún mortal peca, cuando defeca.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Se llevarán bien la suegra y la nuera, cuando el burro suba la escalera.
La envidia es una mala consejera.