Quien acomete vence.
Asegúrate de que estás en el buen camino y entonces, síguelo.
No porque ande pa delante, deja de ser ignorante.
El que no mira adelante, atrás se queda.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
Más merece quien más ama.
No inclines la balanza, ni falsees los pesos, ni alteres las fracciones de la medida. El mono se sienta junto a la balanza y su corazón es fiel. ¿Qué Dios es tan grande como Thot, el que descubrió estas cosas, para hacerlas?
Pasado el tranco, olvidado el santo.
La hierba que está para un burro, no hay otro que se la coma.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Para saber hablar, es preciso saber escuchar.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
O te aclimatas, o te aclimueres.
Ve donde no te llaman y volverás con las orejas gachas.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
Viste a la escoba y parecerá señora.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Cada maestrito tiene su librito.
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
Según el sapo es la pedrada.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
Cada mochuelo, a su olivo.
A otro perro con ese hueso.
Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.
Los perros mueven el rabo no tanto a ti como a tu pan.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Ante todo, mucha calma. (Siniestro Total).
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
Son fáciles todas las cosas que se hacen con voluntad.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
El oro legítimo no teme al fuego.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
Callar y callemos que todos de barro semos.