Quien no se rebaja a hablar con cualquiera es porque esta al fondo aunque no lo quiera.
Desnudar un santo para vestir otro, es de bobos.
Si en Marzo oyes tronar, prepara la media y el costal, y que no sea para buscar.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
El maestro sabe lo que hace.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
Nuestros conocimientos pueden llenar el imperio pero nuestros amigos caben en el puño
Oveja que mucho bala, poco mama.
Yo te castigaría, si no estuviese lleno de ira.
Todo acaba con la muerte, menos, el hacer bien.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
El que quiere mentir, alarga los testigos.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
La verdad padece, pero no perece.
El soldado que ha huido cincuenta pasos se ríe del que lo ha hecho cien pasos.
Amor comprado, dale por vendido.
Ser un mordedor de pilares
El amor, de necios hace discretos.
Promete poco y haz mucho.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
El que mucho analiza, se martiriza.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Quien no oye consejo no llega a viejo.
A chico pié, gran zapato.
Las deudas de juego son deudas de honor.
Llave puesta, puerta abierta.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Sopas y morder, no puede ser.
Caridad con trompeta, no me peta.
Cuando se trate de damas, no te vayas por las ramas.
Hasta que el cuerpo aguante.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
De lo vedado, un solo bocado.
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.