Desnudar un santo para vestir otro, es de bobos.
Hoy no se fía, mañana sí.
Quien no se rebaja a hablar con cualquiera es porque esta al fondo aunque no lo quiera.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
Nuestros conocimientos pueden llenar el imperio pero nuestros amigos caben en el puño
Yo te castigaría, si no estuviese lleno de ira.
Oveja que mucho bala, poco mama.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Todo acaba con la muerte, menos, el hacer bien.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
El soldado que ha huido cincuenta pasos se ríe del que lo ha hecho cien pasos.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
El que quiere mentir, alarga los testigos.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
Ser un mordedor de pilares
Amor comprado, dale por vendido.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
El amor, de necios hace discretos.
La verdad padece, pero no perece.
Promete poco y haz mucho.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
El que mucho analiza, se martiriza.
Quien no oye consejo no llega a viejo.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
Llave puesta, puerta abierta.
A chico pié, gran zapato.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Caridad con trompeta, no me peta.
Hasta que el cuerpo aguante.
Cuando se trate de damas, no te vayas por las ramas.
Sopas y morder, no puede ser.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Las deudas de juego son deudas de honor.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
De lo vedado, un solo bocado.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
A fuerza de varón, espada de gorrión.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.