De tus herederos, sé tu el primero.
Cinco dedos son hermanos, no iguales.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Agua vertida, mujer parida.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
En Septiembre, el que no tenga ropa que tiemble.
Visitas, pocas y corticas.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
Gente parada, malos pensamientos.
Perro ladrador, poco mordedor.
El juego de Venus no es para hombres viejos.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Hija, no comas lamprea, que tienes la boca fea.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Estas son de mi rodada.
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
Parecerse como un huevo a una castaña.
Higos y nueces no se comen juntos todas las veces.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
Conejo que bien corre, no lo asan.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Si quieres, niña, que a tu boda no vaya, invítame la víspera por la mañana.
Amigos y libros: pocos y buenos.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
Lo que no puede uno, pueden muchos.
A quien presta nada le resta.
Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.
Quien nada pide, nada recibe.
Haz buena harina y no toques bocina.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Muchos pocos hacen un mucho.
Lo que haces, encuentras.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
La gente discreta, no suelta la jeta.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
La comida reposada, y la cena paseada.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
Soñar no cuesta nada.
Algo es algo, menos es nada.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Hasta las gatas quieren alpargatas para no andar a gatas.