Desnudo nací, desnudo me muero, ni gano ni pierdo.
No saber de la misa la media.
Al cielo nadie va con ojos secos.
No somos ríos, para no volver atrás.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
Por los santos, la nieve el los altos y el frío en los campos.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
El que tiene narices, no manda a oler.
Cuatro ojos ven más que dos.
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Oveja de todos, cómenla lobos.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
Cabello luengo y corto el seso.
Hay quien a los veinte años es viejo y a los cuarenta pellejo.
El ave de rama en rama, y el numérito a la cama.
Perro ladrador, poco mordedor.
La gente agradecida es gente bien nacida.
Conforme ven el traje, tratan al paje.
Ni guinda chupada, ni moza besada.
Casarás y amansarás.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
También los secretarios echan borrones.
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
Si no hubiera cabras, no habría cabritos.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
Al asno y al mulo, la carga al, culo.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
El mirón mirar, pero sin chistar.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Carne blanda y vino puro, alimento seguro.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
El que aprende con pelos abajo, aprende poco y con trabajo.
Al pan, pan. Al vino, vino.
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
Es mejor callar que con tontos hablar.
A ningún tonto le amarga un dulce.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
Hacer oídos de mercader.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.