Hermanos hay tanto por hacer!
Julio, lo verde y lo maduro.
Vayan las verdes por las maduras.
Quien bebe vinagre teniendo buen vino, ¿qué no haría conmigo?.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Quien no llora, no mama!
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
Pájaro mal nacido es el que ensucia en su nido.
Esto son habas contadas.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta.
El más feliz parto, tiene algo de "jarto".
Pueblos vecinos, mal avenidos.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
Cargos son cargas; las menos, dulces, las más amargas.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
Burlas de manos, burlas de villanos.
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
Me cortaron las piernas.
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Agua fría y pan caliente, nunca hicieron buen vientre.
A un fresco, un cuesco.
Variante: El pez grande se come al pequeño.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Para el mozo, moza hermosa. Para la moza, mozo gracioso.
Caracoles y hombres de pocos arrestos, mueren donde nacieron.
Orejas de burro.
Quien lee y escribe no pide pan.
Está como padre, que le llevan la hija.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Casa de muchos, casa de sucios.
Zurdos y calvos y rubios no habían de estar en el mundo.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
Libros cerrados, no hacen letrados.
Apenas si ha nacido, y ya quiero marido.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
De tal palo tal astilla.
Reducimos nuestras necesidades haciendo menores nuestro deseos.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.