Tal padre, tal hijo.
Las mentes grandes discuten ideas; las medianas, cosas; y las pequeñas, personas.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
A mucho vino, poco tino.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
No se envía a un muchacho a recoger miel
Manda, manda, Pedro y anda.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
A falta de caballos, que troten los asnos.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Abrojos, abren ojos.
Chica centella gran fuego engendra.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Buena es la linde entre hermanos.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Abuelos y tíos cuando están tendidos.
A borregos recién esquilados, no les mande Dios viento helado.
No necesito niguas para ser tishudo.
Parientes pobres y trastos viejos, pocos y lejos.
A chico pié, gran zapato.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
Palos con gusto no duelen.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Favor con favor se paga
Los últimos serán los primeros.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
Hijo de gato caza ratón.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Frutos y amores, los primeros son los mejores.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
El hijo de la cabra, de una hora a otra, bala.
La teta que es más chica que la mano, no es teta sino grano. e La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.