Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Creer a pie juntillas.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
El que no arriesga, no pasa el río.
No te fíes de quien de ti desconfíe.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
El que pestañea pierde.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Sobre advertencia no hay engaño.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Quien más tiene, menos suelta.
La sola bravata, no hiere ni mata.
No hay mujer por buena que sea, que cuando mea no se pea.
El que manda, no va.
Ni en pelea de perros te he visto
Tonto, pobre y feo, si triunfa, no me lo creo.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
A buey viejo, no le cates abrigo.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
El ignorante al ciego es semejante.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Nadie perdona que le hagan un favor.
No hay camino sin tropiezo.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
El dinero al ignorante, lo hace necio y petulante.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
El que no asegunda no es buen labrador.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Nadie se acuesta sin aprender cosa nueva.
El que no cae no se levanta.
Quien no tiene, perder no puede.
Al ciego no le aprovecha pintura, color, espejo ni figura.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
Lo imposible, en vano se pide.
Con hombre egoísta, ni de trato ni de vista.
Al cielo nadie va con ojos secos.
No es amigo ni es sincero, aquel que nos pela el cuero.
Los extremos nunca son buenos.
De ninguno seas muy compañero.