El que nada tiene, nada vale.
El que no coge consejeros no llega a viejo.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Aprendiz que aprende mal, nunca será buen oficial.
Todo necio confunde valor y precio.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Codicia mala a Dios no engaña.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Caldera observada no hierve jamás.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Incauto fui, hasta que cayendo aprendí.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Hombre sin vicio ninguno, escondido tendrá alguno.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
La ayuda del niño es poca, pero la que no la aprovecha es tonta
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
Lo que hace el necio a la postre, eso hace el sabio al principio.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
Ganar sin guardar, poco es de estimar.
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
Siempre la aguja se le dobla a quien no tiene otra.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
El labrador antes sin orejas que sin ovejas.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Ir contra la corriente, no es de hombre prudente.
Ni caballo patiblanco, ni tierra falduda.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Idiota y tozudo, no hay mejor burro.
Ninguno pierde jugando lo que gano cavando.
La necesidad tiene cara de hereje.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
No hagas bien sin mirar a quien.
Quien en ti se fía, no le engañes.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
Loro viejo no aprende a hablar.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.