Negar que negarás, que en Aragón estás.
Mostacho gacho, señal de borracho.
Juez que dudando condena, merece pena.
El vicio, saca la casa de quicio.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
El amigo verdadero ni contra tu honra ni contra tu dinero.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
Juez de malas artes es el que no escucha a las dos partes.
El rico nunca está satisfecho.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
Dejar lo cierto por dudoso, es peligroso.
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
Ilusión es para un calvo tener en su calva algo.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
El que monta un negocio y no es pesetero, pronto pierde su dinero.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
Tripas llevan pies, que no pies a tripas.
La ilusión es la realidad de los que no tienen un real.
Mujer que ve la luna lleno, no es buena.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
Quien mezcla estudio y beber no llega ni a bachiller.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
A quien mucho miente, le huye la gente.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Barre la nuera, lo que ve la suegra.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Con vil dinero, tendrás vela y candelero; sin dinero vil, ni candil.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
Pablo se casó en Segovia, ciego, sordomudo y manco; cómo sería la novia cuando engañaron a Pablo.
Médico sin ciencia, poca conciencia.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
No hay enemigo fácil, pero sí amigo difícil.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
La suerte es de los audaces.
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
Mucho sabe quien callar sabe.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
Marido celoso, viejo mañoso.
El borracho valiente se pasa del vino al aguardiente.
Tienes que tener cuidado con lo que pides porque te lo pueden dar.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
Quien canta, su mal eta.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
El mal para quien lo fuere a buscar.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.