Malo es llegar a viejo, peor no llegar a serlo.
A veces caza quien no amenaza.
No es de hombre prudente nadar contra la corriente.
El que no se embarca, no se marea.
Buen lector, mal escribano.
Mujer precavida vale por dos.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
Año de nieves, año de bienes.
Gusta lo ajeno, más por ajeno que por bueno.
Los necios hacen la fiesta, y los listos la celebran.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
No hay camino tan llano, que no tenga algún barranco.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
Una aguja en un pajar, es difícil de encontrar.
A virgo perdido nunca falta marido.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Quien caza sin perros, se pierde en los cerros.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
Quien bebe no sabe lo peligroso del vino, quien no lo bebe no sabe de lo bueno que hay en él.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
El que come aguacate sin sal, come mierda sin pensar.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
Ave por ave, el carnero si volare.
Del mal, el menos.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
Haz bien y no mires a quien.
Donde falta la previsión, faltará provisión.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
El que no se muere joven, de viejo no se escapa.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
Más puede preguntar un necio que responder el cuerdo.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
De mala vid, mal sarmiento.
Jugar al abejón con alguien.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.
Ni pidas a mujer hermosa, y prometas a pobre, ni debas a rico.
El traspié no se da contra la montaña sino contra la pequeña piedra del camino.