Quien se aconseja a sí mismo se enfada
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
A capa vieja no dan oreja.
Esta permitido ser más hábil que los demás; pero es peligroso parecerlo.
El más avisado cae.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Pronto y bien no hay quien.
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
El que rompe viejo, paga nuevo.
Hombre hablador, nunca hacedor.
No es más sabio el que más sabe, sino el que lo oportuno sabe.
El que más mira menos ve.
Cabeza chica, nunca es calva; mucha cabeza poco pelo.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.
Ningún ladron quiere ser robado.
Año de piedras no es mal año; pero pobre del que le toca.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Aprender sin pensar es inútil, pensar sin aprender es peligroso. (Confucio)
Nunca pares donde haya perros flacos.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
Lo malo sin maestro se aprende.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
La avaricia rompe el saco.
Mal haya el amigo que lo fue del padre y no lo es del hijo.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Aprendiz de todo, oficial de nada.
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
Lo malo nunca es barato.
Aunque me visto de lana, no soy oveja.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
A viña vieja, amo nuevo.
No hay nadie más sordo que quien no escucha los consejos de otro.
No compres de quien compró; compra de quien heredó, que no sabe lo que costó.
El que a caracol ara, o sabe mucho o no sabe nada.
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten
Yerro es ir de caza sin perro.
Ante la duda, abstente.
Al albañil no le pongas la mesa hasta que le veas venir.
Valiente es el ladrón que lleva una lámpara en su mano.
No es pecado ser pendejo, el pecado es no querer dejar de serlo.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.