Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Buey viejo mal tira, pero bien guía.
Ignorante y burro, todo es uno.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
El que evita la ocasión, evita al ladrón.
Contra fortuna, no vale arte alguna.
Aquel a quien mil dedos acusadores señalan, muere sin estar enfermo.
No te fíes del sol de primavera.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Virgo viejo, puta segura.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Caballo corredor, no ha menester espuela.
Al asno lerdo, arriero loco.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
Callando el necio, se hace discreto.
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
No lleva ya vida honesta, la que con varios se acuesta.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
El que no va por la mar, no sabe a Dios rogar.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
La pobreza no es vileza, más deslustra la nobleza.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
La necesidad agudiza el ingenio.
De la enredadera de la calabaza grande no cuelga la calabazapequeña.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
Al perro flaco no le faltan pulgas.
No hagas trampa en que caigas.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
No hay caracol que no tenga vuelta.
Nadie le da vela en este entierro.
Enteramente de balde no se da nada a nadie.