Palabras melosas, siempre engañosas.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
Cada necio quiere dar su consejo.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Al engaño, con engaño.
Joven intrépido no deja memoria.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
Nadie es sabio en todas partes.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Perro viejo, no aprende truco nuevo, o sino ya no es muestrea.
A falta vieja, vergüenza nueva.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
Nunca creas que lo evidente es la verdad.
Mejor precavido, que arrepentido.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Ave vieja, no está segura en jaula nueva.
Necio que sabe latín, doble rocín.
No seas amigo de los necios.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
No presuma de tener ciencia quien no tenga experiencia.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Nunca se acuesta uno sin saber unas cosa nueva.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
El que nada duda, nada sabe.
Nadie da palos de balde.
Quien dice que la pobreza no es vileza, no tiene seso en la cabeza.
Vieja verde caprichosa, ni fue buena madre ni buena esposa.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
Necio que calla por sabio que pasa.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
El avaro carece tanto de lo que tiene como de lo que no tiene.
Un espejo no sabe ser embustero.
Quien mea y no pee, es como quien va a la escuela y no lee.
De persona palabrera, nunca te creas.
El que menos sabe suele ser el que más presume.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.