Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
Paja triga hace medida.
Se defiende como gato panza arriba.
El silencio no ha sido jamás escrito.
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.
Hay quien no ve su camino.
Casa de esquina, para mi vecina.
Los animales feroces no se matan nunca por placer. Solo el hombre lo hace
El deseo hace hermoso lo feo.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
Agua no emborracha, ni enferma ni entrampa.
Marzo se lleva la culpa y Abril la fruta.
No hay bicho tan raro como el hombre avaro: para más guardar y tener, se muere por no comer.
De donde no hay no se puede sacar.
El que asno nace, asno se queda.
El amor, unas veces soñador y otras volador.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
Asno que entra en dehesa ajena, volverá cargado de caleña.
Cada oveja con su pareja.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
De luengas vías, luengas mentiras.
La excepción no hace la regla, sino que estará fuera de ella.
Tirar la piedra y esconder la mano, es cosa del villano.
La moda no incomoda.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
Se sincero y honesto siempre.
Cuando la zorra anda a caza de grillos, no hay para ella ni para sus hijos.
El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
Los pecados son de los hombres, no las instituciones.
Donde hay duda hay libertad.
A falta de manos, buenos son los pies.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
Hay quienes pasan por el bosque y no ven leña para el fuego.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Una ola nunca viene sola.
De desgraciados está el mundo lleno.
Cuando el año viene de leche, hasta los machos echan un chorro.
Saber más que Merlín.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
Monja de Santa Irene, que en brazos llevas el nene.