Más ordinario que un cementerio con columpios.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Uno caza la liebre en el prado, y otro la caza en el plato.
El que guarda siempre encuentra.
Inclinar la balanza.
Secreto de tres, secreto no es.
Agua que va río abajo, arriba no ha de volver.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto. Proverbios 3:9-10
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
A manos frías, corazón ardiente.
Ya que la montaña no viene a mí, iré yo a la montaña.
Donde no llega la piel del león hay que añadir un poco de la de la zorra.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Ir de bien en mejor, no hay cosa mejor.
El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
Yerro es ir de caza sin perro.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
En cuestiones del amor no hay niveles ni color.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Es más vivo y es más pronto, quien a veces se hace el tonto.
El amor materno es el bien más grande de la vida, de esta forma cada uno, por muy pronto que muera, participa del bien mayor
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
Amor de corneta, de diana a retreta.
Entre una mujer hacendosa y hacendada, la primera más me agrada.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
Cielo de Junio, limpio como ninguno.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
Ve tu camino para no tropezar.
Los negocios no tienen ocio.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
Caminando se hace de mulas Petra.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Ya los perros buscan sombra.