Con el tiempo y la paciencia se adquiere la ciencia.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
El mejor adorno es, la modesta sencillez.
El hombre está hecho para el trabajo y el ave para volar.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Donde Dios no puso, no puede haber.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
Todo se pega, menos la hermosura.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.
El tiempo todo lo pone a prueba.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
Maña y saber, para todo es menester.
Cada villa, su maravilla.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Pezuña sobre agua, no deja huella.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
Bien está el pájaro en su nido.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
El mundo y sus atractivos, son botín de los más vivos.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Manantiales de salud son la higiene y la virtud.
La virtud es de poco sueño.
La experiencia no se fía de la apariencia.
De lo perdido, lo que aparezca.
Fortuna te dé Dios, talento no.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
La variedad place a la voluntad.
Alegría, belleza cría.
Dios está en todas partes.
Desnuditos nacemos y después todo apetecemos.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
Mujer sin hijos jardín sin flores.
El amor es para los hombres el estado natural del alma
Agua estantía, renacuajos de día.
Dios los cría y ellos solos se juntan.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
El tiempo aclara las cosas.
La fantasía es la primavera del alma
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
A Dios, lo mejor.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.