La virtud en sí es un premio
La vida no es un problema para resolver: es un misterio para vivir.
Nada es virtud ni pecado, mientras no sea divulgado.
Mal juzga el arte, el que en él no tiene parte.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
La habilidad del artífice se conoce en su obra.
La Justicia y la razón, las más recias armas son.
Amor de amos, agua en cestos.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
Aurora rubia, o viento o lluvia.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
La belleza está en los ojos de quien mira.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Desnudo nací, desnudo me muero, ni gano ni pierdo.
Ni hermosa que mate, ni fea que espante.
Solo como Adán en el día de la madre
A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.
El tiempo todo lo cura
Por lo demás, paciencia y barajar.
Ni Justicia ni verdad en la tierra encontrarás.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
El hombre propone y Dios dispone.
Mente sana, cuerpo sano.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su nido.
El hombre pone y la mujer dispone.
De lo bueno, el mundo debería estar lleno.
Puta primaveral, alcahueta otoñal y beata invernal.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Perfecto solo Dios.
Juego y paseo, solo para recreo.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
Belleza de cuerpo no se hereda
Aguas tempranas, buena otoñada.
Cuerpo sano, mente sana.
Toda flor quiere ser fruto.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Para buena vida, orden y medida.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Buena es la costumbre en el bien.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.