No falta de que reirse.
Mujer hermosa, soberbia contenciosa.
Todos somos iguales en el nacer y en el morir aunque no sea en el vivir.
La noche para pensar, el día para obrar.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
La serpiente cambia el cuero, pero no su obrar rastrero.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
O dentro o fuera es mejor que ni dentro ni fuera.
No enturbies aguas que hayas de beber.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Si un árbol cae, plantas otro.
Nunca dejes la certidumbre por la esperanza.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Mujer enferma, mujer eterna.
Viejos los cerros y reverdecen
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
El que no arriesga, no pasa el río.
La buena salud es mejor que toda riqueza.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Nadie toma lo que no le dan.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
Ponte al sol y harás sombra.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
El agua ni envejece ni empobrece.
El amor y el niño, donde les muestran cariño.
Mande la razón y obedezca la pasión.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Todavía aguas corren profundamente.
En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
El corazón conoce la amargura del alma.
Fingir locura, es a veces cordura.
Al que Dios no le da hijos, el diablo le da.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
Grandezas de bastardía, a no haber habido putas, no las habría.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
Araña muerta, visita cierta.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Que todo es ilusión menos la muerte.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
El ser humano es bueno cuando hace mejores a los otros.