Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Hay que dar tiempo al tiempo.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
Casa sin madre, río sin cauce.
La suerte y la muerte no escogen.
Cuanto más pequeño es el bosque, más grande parece la liebre.
Lo bello es difícil.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
La necesidad carece de ley.
Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.
En calma el mar no creas, por sereno que lo veas.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
A buey viejo, pasto tierno.
Que curioso es el hombre, nacer no pide,vivir no sabe, morir no quiere.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
Agua sobre agua, ni cura ni lava.
Buena condición vale más que discreción.
A la luz de la candela, toda rústica parece bella.
Hay que poner tierra de por medio.
No puede ser precavida, quien no sabe de la vida.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
Come y bebe, que la vida es breve.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Animal en campo raso, es del que le ponga el lazo.
Cada uno es artífice de su ventura.
Por fornicar y andar desnudo no matan a ninguno.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Cazador y cazado confían en Dios.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
Bueno es ser lo que se quiere parecer.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
¿El azar? Pero si es Dios de incógnito
A árbol caído, todo son piedras.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
Ni tiñe ni da color.
La testa es para un niño, lo que para la tierra el cultivo.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
Buen arte es el médico que sotierra su yerro.