El que la hace, la paga.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
Después del relámpago viene el trueno.
Al niño besa quien besar a la madre quisiera.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
En Octubre, la oveja cubre.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
Entre las gentes, hay mil gustos diferentes.
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
Quien no se cansa, su ideal alcanza.
Una simple chispa puede iniciar un fuego que arrase la pradera.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
Vosotros, los europeos, tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
Al que bien sabe podar, la mejor viña le has de dar.
Haz lo que haces.
Solo posees aquello que no puedes perder en un naufragio.
Están separados, como el agua y el aceite.
La mentira dura mientras la verdad no llega.
No escupas contra el viento.
A bien obrar, bien pagar.
El hombre no puede saltar fuera de su sombra.
Bolsa sin dinero, llámola cuero.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Lo que madura pronto, se pudre temprano.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
A la noche putas y a la mañana comadres.
El que no cae, resbala.
El que la deba, que la pague.
El corazón que ama es siempre joven.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Atrás viene quien las endereza.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
Hablar por la boca del ganso.
A gato viejo, rata tierna.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
La actividad es la mercancía más conveniente
La primera impresión es la que cuenta.
Reyes y mujeres no agradecen.
Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
El que no chilla, no mama.
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
El buey tira del arado, más no de su agrado.
El espíritu intenta seguir el mismo camino que el corazón, pero no llegará nunca tan lejos
No hay refrán que no sea verdadero.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.